Felices Pascuas de Resurrección, Cristo Jesús resucitó
Hola!! comunidad, pues ahora veamos que sentido tiene en nuestras vidas esta frase: Felices los que crean sin haber visto, ¿que significa para ti?, en que postura te encuentras; o eres de aquellos de los que dicen: “ver para creer” como le sucedió a Tomás; cuando Cristo llego y les saludo: “La paz este con ustedes” fue hasta entonces que lo reconoció y creyó en lo que los apóstoles le dijeron. Ahora en nuestros tiempos es muy común eso hasta no ver para creer, sin embargo existe otra postura ante lo anterior de aquellos que sin ver, sienten y viven esa fe en Cristo Vivo.
Fragmento de la Reflexión dominical de Monseñor Juan José Hinojosa
“A Tomás no lo convenció la tumba vacía; no se rinde ante el testimonio unánime de todos sus condiscípulos; él quiere ver, y aunque TODOS le dicen que han visto él quiere ir más lejos, quiere palpar, hasta comprobar que sí fue cierta la aparición tocando las llagas de manos, pies y costado. Quiere convencerse metiendo sus dedos, sus manos, en esas mismas llagas. Es Tomás el prototipo del racionalista.
Hay momentos, o períodos más o menos largos en nuestras vidas, hermanos, en que dudamos como Tomás; y como en su caso, en el nuestro, también ahí estaba Jesús; deja pasar un tiempo, siguen unos días de inquietudes, quizá de tristeza, pero luego El Señor realiza un nuevo milagro, nos quiere ver felices con la fe recuperada. Sabe Nuestro Señor que, como el Apóstol incrédulo, necesitamos como él respuestas, cariño, ternura, y que se presta con tal de vernos contentos. Si invitó a Tomás a tocar las llagas, e incluso a meter la mano en el costado abierto, imaginemos, hermanos, la abertura que produjo la lanza del soldado romano si cabía ahí la mano de un hombre, ¿Cómo no vamos a esperar con grandísima confianza que se apiade de la humanidad herida?
Las dudas de Tomás han servido para confirmar la fe de los que habríamos de creer en Jesucristo resucitado. No es casualidad, dice un Santo Padre, que cuando el Domingo de Pascua apareció El Señor ante los discípulos, Tomás estuviera ausente; que al volver con los demás apóstoles le relataran que habían visto al Señor resucitado, y al oírlos dudase, al dudar palpase y al palpar creyese. Que al tocar el discípulo las llagas del Maestro sanara en nosotros las heridas de la incredulidad. (S. Greg. Magno).
Sea que el antes incrédulo tocara o no las llagas del Resucitado, lo cierto es que dijo una de las oraciones de adoración y alabanza más hermosas de la historia; con ella revela, esa verdad fundamental de nuestra fe: Señor mío y Dios mío.”
¿Y tú que opinas?


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